Urticaria crónica

Es una enfermedad alérgica e inflamatoria de la piel que se caracteriza por la presencia de ronchas o habones por más de 6 semanas. Las ronchas son lesiones que sobresalen de la piel, su tamaño puede variar de milímetros a varios centímetros, pueden ser circulares o con formas diversas, generalmente son rojas pero pueden tener el centro blanco, dan comezón intensa, aparecen y desaparecen casi siempre sin dejar marcas, pueden o no tener preferencia por un horario. Las ronchas se pueden unir entre sí y formar placas, pueden aparecer en
cualquier parte del cuerpo. Se pueden acompañar de angioedema (se hinchan los labios y/o los párpados, a veces también las palmas y las plantas) y puede haber dermografismo (al rascarse se marcan líneas como verdugones sobre la piel). En ocasiones la aparición de las ronchas no es espontánea, sino que responde al efecto del rascado, a la presión ejercida por la ropa o por el contacto con superficies duras o rugosas, a cambios de la temperatura como frío y/o calor, a la exposición a la vibración o al agua, o aparecen en áreas expuestas al sol, a este grupo se le llama urticaria física.
A diferencia de la urticaria aguda, en la urticaria crónica no siempre es posible encontrar una causa. De acuerdo a la historia clínica y los datos de la exploración física, el médico considerará los estudios que sean necesarios para establecer el diagnóstico. Algunas veces el origen de la enfermedad puede ser por enfermedades metabólicas o delicadas, por lo que no se debe perder el tiempo. Debe acudir con un alergólogo debidamente entrenado y certificado, para evitar complicaciones y que la enfermedad avance.

Pronostico

El pronóstico a largo plazo dependerá de la causa de la urticaria y de la respuesta al tratamiento.
Algunas señales de alarma son: (aunque es poco probable) se puede asociar a una reacción alérgica grave, como la anafilaxia o el choque anafiláctico. Esta situación se distingue porque además de los síntomas en la piel, el paciente presenta síntomas en otros órganos, como dificultad para respirar, síntomas gastrointestinales (náusea, dolor, vómito), disminución de la presión arterial, dolor de cabeza, pérdida de la conciencia, etcétera. En caso de presentar estos datos clínicos debe comunicarse con su médico y buscar atención inmediata.

Tratamiento

El tratamiento de primera elección son los antihistamínicos. El médico seleccionará el más apropiado de acuerdo a los síntomas, la edad del paciente, la respuesta a tratamientos previos. Una vez que se identifique la causa de la urticaria se podrá dar un tratamiento específico para la misma.

Los medicamentos que se aplican localmente en la piel por lo general no son de utilidad y muchas veces provocan lesiones que pueden dificultar el diagnóstico de la enfermedad original. Es importante nunca automedicarse ni recurrir a otras terapias alternativas (chochitos, hierbas, tés), pues no cuentan con aprobación científica.
Además, existen algunas recomendaciones de cuidado como:
• Si se conoce la causa, evitar nuevas exposiciones.
• Puede usarse una identificación médica que brinde la información en caso de una emergencia. Las alertas médicas pueden usarse como placas en collares o brazaletes.
• Si existe la posibilidad de una reacción anafiláctica, es necesario tener disponible medicamento de rescate como la adrenalina.

En el caso de los niños, es conveniente informar a los maestros, familiares o cuidadores de la posibilidad de una reacción alérgica e instruirlos sobre el uso de la adrenalina, valorar los datos de alarma y alertar al niño sobre qué es lo que tiene que evitar.

Torso de paciente masculino con urticaria crónica Miembro superior de paciente masculino con urticaria crónica
• Es muy importante evitar la automedicación, tanto con medicamentos tomados, inyectados o aplicados en forma directa a la piel.
• La urticaria no es contagiosa, pero si la causa es el contacto con una sustancia, otra persona podría exponerse a dicha sustancia al tocar al paciente.
• Si los medicamentos provocan sueño o comezón podrían interferir con la asistencia a la escuela o afectar las actividades diarias. Por ello, es conveniente informar al médico cualquier duda al respecto.
• La urticaria crónica es una de las enfermedades alérgicas por las que se consultan muchos médicos. Lo más recomendable es acudir al alergólogo especializado.