Rinitis alergica

La rinitis alérgica es una enfermedad inmunológica que produce inflamación de la mucosa nasal caracterizada por comezón, estornudos, escurrimiento y obstrucción de nariz. Afecta de 12 a 17% de la población mexicana, además que es muy común en niños y adultos jóvenes y se asocia a otras enfermedades alérgicas. El origen de la enfermedad radica en la carga genética, al igual que el asma y dermatitis atópica. El otro factor es el medio ambiente alergénico. Los alérgenos (sustancias que producen la alergia) más frecuentes son: el polvo casero y los ácaros del dormitorio, hongos (intra y extra domiciliarios), pólenes (pastos, plantas y árboles), mascotas caseras (gato y perro), alimentos y medicamentos.
La rinitis alérgica se clasifica según su intensidad como: leve, moderada y severa. Y según su frecuencia como intermitente y persistente. Lo anterior facilita al médico el manejo clínico, además que permite aplicar un tratamiento especial para cada una de estas modalidades.
Existen algunos factores que empeoran los síntomas: el frío, los cambios bruscos de temperatura, los irritantes químicos (perfumes, limpiadores, detergentes, smog), la contaminación ambiental, el humo de cigarro y determinadas infecciones (virales o bacterianas). La sintomatología depende de la gravedad de la alergia nasal. Clásicamente el paciente presenta estornudos matutinos, obstrucción o congestión nasal, escurrimiento de moco claro, hialino, picazón o comezón de la nariz y de los ojos. En su aspecto general luce pálido, ojeroso, ojos rojos y llorosos. La voz es gangosa, respira por la boca y puede roncar en las noches. Asimismo, presenta carraspeo persistente, tos, comezón de garganta, comezón de paladar y de oídos. En ocasiones, incluso, puede haber disminución del olfato y del gusto.
La rinitis puede asociarse o complicarse con los siguientes problemas:
Sinusitis aguda o crónica: Moco verde o amarillo, dolor de cabeza, obstrucción nasal, carraspeo, mal aliento y tos persistentes.
Otitis media con derrame u otitis media crónica: asociada en 53% con disminución de la audición.
Conjuntivitis alérgica: coexistiendo frecuentemente con alergia ocular produciendo rinoconjuntivitis alérgica manifestada como ojos rojos, lagrimeo y comezón ocular recurrente.
Trastornos en el sueño: obstrucción nasal y de la rinofaringe asociadas a crecimiento de adenoides y amígdalas, problemas respiratorios acompañados de ronquidos y sueño intranquilo.
Asma bronquial: coexiste en 50% de los pacientes con rinitis. Además 80% de los pacientes que sufren de asma bronquial presentan rinitis alérgica. Si el paciente inicia con rinitis alérgica, éste es un factor predisponente para que se manifieste asma bronquial en años posteriores de la vida (3 veces más que en la población sin rinitis).
Dermatitis atópica: este padecimiento coexiste con la rinitis alérgica y asma bronquial en más de 50% de los pacientes. Suele ser la primera manifestación clínica de las enfermedades alérgicas.
Trastornos dentarios y faciales: el paciente con obstrucción nasal persistente y respirador oral obligado tiene deformidades del maxilar con protusión y deformidades maxilofaciales.
Pólipos nasales: aunque no es regla que rinitis alérgica se asocie a estas tumoraciones benignas puede coexistir con obstrucción nasal, pérdida del olfato y sinusitis asociada.
Pobre calidad de vida: bajo rendimiento en el trabajo y escuela, poca tolerancia, falta de concentración, cansancio. Es una de las enfermedades que peor calidad de vida brindan.

Diagnóstico

El diagnóstico se hace con la historia clínica, los antecedentes hereditarios y de otras enfermedades, así como con los síntomas clínicos comentados y apoyados en una excelente exploración física que incluye nariz, ojos, oídos, garganta, tórax y piel. Se hacen pruebas especiales del moco nasal para determinar el tipo de rinitis y mecanismos inflamatorios o infecciosos asociados. El alergólogo realizará las pruebas cutáneas específicas de inmunoalergia en donde al paciente se le aplican a través de gotitas y un pequeño rasguñito los alérgenos que comúnmente producen la alergia (polvos, mascotas, pólenes, hongos) y algunos alimentos en casos probables.

Las pruebas son rápidas, inocuas, no dolorosas y muy exactas en el diagnóstico, pues permiten descubrir el origen y causas de la rinitis alérgica. Esto aportará datos necesarios e indispensables para efectuar un plan de tratamiento adecuado.
Ante la sospecha de complicaciones anatómico estructurales, sinusitis, adenoiditis o crecimiento del tejido adenoideo se necesitará efectuar exámenes especiales de diagnóstico como la endoscopia flexible diagnóstica que proporciona información muy útil para el tratamiento específico de las complicaciones. En otros casos la tomografía axial computarizada ayuda a conocer la patología y complicaciones de la rinosinusitis crónica.

Además de la anterior, existen otros tipos de rinitis infecciosa:
Viral o bacteriana: con síntomas infecciosos predominantes.
Rinitis hormonal: asociada al embarazo e hipotiroidismo.

Las alergias se presentan cuando el sistema inmunológico reacciona a sustancias (alérgenos) que por lo general son inofensivas y en la mayoría de personas no causan una respuesta inmune. Los anticuerpos se forman en el sistema inmunológico en respuesta a la presencia de un antígeno como el polen, el moho, el polvo o la caspa.
Rinopatía no alérgica-vasomotora: los síntomas son intensos con sustancias irritantes como cloro, tabaco, olores fuertes, cambios de temperatura, sitios húmedos o muy secos.
Rinitis eosinofílica no alérgica: tiene síntomas similares, sin embargo, presentan pruebas cutáneas de inmunoalergia negativa. Requiere tratamiento específico.
Alteraciones anatómicas: causadas por tabique nasal desviado, malformaciones congénitas, tumoraciones benignas o malignas, crecimiento de adenoides o amígdalas, pólipos nasales, etcétera.

Tratamiento

El tratamiento que debe seguir el paciente con rinitis alérgica es:
Control ambiental: evitar todos los factores causales de su alergia, desencadenantes o provocadores de malestar nasal.
Tratamiento con medicamentos: 1) Preventivos: en sprays locales o vía oral (antiinflamatorios, antileucotrienos), etcétera. 2) Sintomáticos: sprays antiinflamatorios, antihistamínicos vía oral o local. Antibióticos en caso de sinusitis o infección agregada.

• Inmunoterapia o vacunación terapéutica antialérgica: realizadasólo por el especialista en inmunología clínica y alergia. Se considera el mejor método a largo plazo, pues es el único que modifica el curso de la enfermedad y evita la aparición de complicaciones.
El pronóstico de la rinitis alérgica en general es excelente si el paciente se adhiere al tratamiento y consulta sus dudas en la visita con el especialista en alergia e inmunología clínica. Además, debe de apegarse a los cuidados preventivos, al uso de sus medicamentos y cumplir con el esquema de inmunoterapia o vacunación.