Dermatitis atópica

Es una enfermedad crónica de la piel con bases inmunológicas, caracterizada por piel seca, comezón incrementada e inflamación de la piel, con brotes y remisiones que se puede presentar desde los primeros meses de vida y durar toda la vida. En la etapa pediátrica ocupa el segundo lugar en frecuencia de consulta dermatológica. Se considera una enfermedad hereditaria, pues frecuentemente existe el antecedente de otros miembros de la familia. Además, se asocia con otras enfermedades alérgicas, como rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica y asma bronquial. Es multifactorial y la piel es hipersensible, con tendencia a la comezón y resequedad.

Causas

La causa de esta enfermedad es la falta de capacidad de la piel para mantenerse húmeda, lo que provoca la ruptura de su barrera protectora, incrementando la susceptibilidad a las infecciones, principalmente por una bacteria llamada Staphilococo aureus; y la sensibilidad a los alérgenos, siendo el más común el ácaro del polvo casero, las mascotas y también identificando en niños alergia a alimentos básicos como leche, huevo, trigo, tomate, cítricos, mariscos, soya, cacahuate, chocolate, alimentos con conservadores y colorantes artificiales y alimentos chatarra.
El niño presenta la piel enrojecida, seca y descamada, principalmente en las mejillas y en cuello en los niños menores de dos años, y pliegues de codos y rodillas en los mayores. Además, hay huellas de rascado y la piel puede llorar (eczema) o engrosarse y tener infección asociada, haciéndose un círculo entre la comezón, inflamación e infección. En casos más graves se encuentra en todo el cuerpo. Tiene una localización, comportamiento y evolución crónica con recaídas y remisiones. Se puede asociar a problemas de inmunodeficiencia y enfermedades internas por lo que es indispensable que sea bien valorado al paciente.

Diagnóstico

El diagnóstico se hace con la historia clínica, los antecedentes hereditarios de enfermedades alérgicas, los criterios clínicos y el alergólogo puede documentar la alergia efectuando las pruebas cutáneas a alimentos e inhalables, comprobando el origen de las exacerbaciones y modificando el curso de la enfermedad y otras alergias. Además se pueden indicar las vacunas antialérgicas con base en las pruebas, pues es muy frecuente cuando se tiene alergia respiratoria asociada con buena respuesta en varios estudios controlados.

Tipos de dermatitis

Dermatitis atópica generalizada
Dermatitis atópica en niño de seis meses
Dermatitis atópica en pliegue del codo

Tratamiento

El tratamiento en todos los casos consiste en la lubricación de la piel con cremas humectantes, además de cuidados generales de la piel, como son: baño diario rápido, con agua tibia, jabón neutro y sin tallar; no asolearse; usar ropa de algodón o lino lavada con jabón de pasta o detergente líquido, bien enjuagada, sin suavizante; aconsejándose el mismo manejo para la ropa de cama. Es importante evitar el rascado para no dañar más la piel y perpetuar o incrementar los síntomas. Se pueden usar antiinflamatorios, preventivos inmunoreguladores, antihistamínicos, siempre recetados por el médico especialista. Asimismo, es recomendable no automedicarse y no usar medicina alternativa (chochos, hierbas, etcétera) que no es aceptada por los expertos y carece de validación científica. Además, que por lo general empeora la evolución y provoca gasto y pérdida de tiempo. El pronóstico, si existe apego, puede mejorar en la infancia y remitir. Los casos rebeldes necesitan control y visita al alergólogo y dermatólogo capacitado. La vacunación antialérgica y las pruebas inmunológicas son una alternativa con buenos resultados en manos del experto.