Conjuntivitis alergica

Es una enfermedad inflamatoria que afecta la conjuntiva, produce ojos rojos, comezón, lagrimeo, molestia a la luz y sensación de cuerpo extraño.

La conjuntiva ocular es una membrana delgada que reviste y protege la superficie interna del párpado y cubre al ojo, esta misma brinda una barrera fisiológica y mecánica contra alérgenos, agentes químicos y físicos e infecciones medioambientales.

En México se desconoce su incidencia, pero 80% de los pacientes con conjuntivitis alérgica tiene también rinitis alérgica cuya frecuencia varía de 15 a 19% produciendo la rinoconjuntivitis alérgica. Asimismo, coexiste con asma bronquial y dermatitis atópica. En un porcentaje menor se presenta también en la alergia a fármacos, alimentos o urticaria. Cuando la conjuntiva se expone a un alérgeno, éste estimula la producción de inmunoglobulina IgE. Al ocurrir una segunda o más exposiciones se liberan mediadores químicos que producen los síntomas de alergia en los ojos. Este padecimiento ocular se clasifica en: conjuntivitis alérgica, rinoconjuntivitis alérgica, queratoconjuntivitis atópica, queratoconjuntivitis vernal y conjuntivitis papilar gigante. También existen padecimientos que afectan los parpados que pueden ser de origen alérgico y que no corresponden a la alergia ocular pero pueden coexistir.

El diagnóstico de conjuntivitis alérgica se hace con los siguientes síntomas: enrojecimiento leve a moderado de la conjuntiva, comezón ocular y periocular, lagrimeo, secreción acuosa (en el estadio agudo se puede observar un exudado blanco, que se convierte en filamentoso en el estadio crónico), hinchazón del párpado o de la membrana (quemosis), molestias por la luz, puede haber ardor y sensación de cuerpo extraño (basuritas). Sin embargo, el dato clave en la conjuntivitis alérgica es la comezón o prurito.
La exploración oftalmológica deberá corroborar los datos de inflamación. Para identificar el origen de la enfermedad alérgica se practican pruebas cutáneas para alergias realizadas por el alergólogo, así como pruebas de alergia en sangre (más caras).

Tipos de conjuntivitis

La rinocojuntivitis es la más común en la infancia y representa 25 a 50% de los casos de alergia ocular. Pueden experimentarse signos y síntomas graves que interfieren con la calidad de vida. De acuerdo con la gravedad, la conjuntivitis alérgica estacional puede ser moderada a grave durante el periodo agudo de su aparición.

La conjuntivitis alérgica perenne persiste durante todo el año. Los aeroalérgenos más frecuentes son intradomiciliarios, como es el ácaro del polvo casero, la caspa de animales y las plumas. Otra causa es la exposición ocupacional a alérgenos; así como los pólenes de pastos, plantas y árboles.

La queratoconjuntivitis atópica es un tipo de conjuntivitis muy rebelde, asociada a inflamación muy severa y coexiste con dermatitis atópica. Es un proceso inflamatorio crónico del ojo que produce síntomas incapacitantes en la conjuntiva tarsal baja. Cuando afecta a la córnea puede causar ceguera. Es común que los sujetos con este padecimiento tengan antecedentes familiares de atopia (eccema, asma, urticaria o rinitis alérgica). Más de 95% de los pacientes con queratoconjuntivitis atópica tienen eccema y 87% antecedentes de asma. Se manifiesta alrededor de los 20 años de edad y puede persistir hasta los 40 o 50 años. Es más frecuente en el sexo masculino. Sólo 21% de los individuos pediátricos con dermatitis atópica experimentan síntomas oculares.

La queratoconjuntivitis grave se desarrolla en 40% de los pacientes mayores de 20 años, con un pico de incidencia entre los 30 y 50 años de edad. Se relaciona con complicaciones graves como blefaroconjuntivitis, cataratas (8 a 12%) y enfermedad de la córnea herpes simple ocular.

La queratoconjuntivitis vernal o primaveral es una forma grave de la alergia ocular, frecuente en niños, que se manifiesta entre los 6 y los 20 años de edad. Predomina en los varones. Se exacerba en época de primavera o verano (en climas templados), ya sea o no provocada por aeroalérgenos comunes, y es muy rebelde al tratamiento.

La conjuntivitis papilar gigante es secundaria al uso de lentes de contacto donde se presenta un fenómeno alérgico por los conservadores de los lentes, mejora al dejar de usar este tipo de lentes y produce papilas gigantes en la conjuntiva del párpado muy notorias. El aspecto más importante del tratamiento de la alergia ocular es el mejoramiento de la calidad de vida de los pacientes. Las opciones de tratamiento para las diferentes formas de alergia ocular se dividen en tres acciones: primaria, secundaria y terciaria.

Como prevenirlas

• Evitar aeroalérgenos: control ambiental, no peluches, alfombras, polvo casero, humedad, humos, contaminantes, mascotas, agentes químicos o físicos. Uso de cubrecolchones y cubre almohadas antialérgicos.
• Usar compresas frías, evitar el sol, usar lentes oscuros con protección UV, usar gorra y evitar corrientes de aire directas a los ojos.
• Aplicar lágrimas artificiales libres de preservadores (lubricación), evitar frote de ojos. Éste es un tratamiento farmacológico de aplicación local y sistémica. Es aplicado por gotas, siempre supervisadas e indicadas por el médico especialista. No automedicadas.
• Vasoconstrictores locales, antihistamínicos locales, antihistamínicos H1 de primera (sedantes) y segunda generación (no sedantes).
• Agentes antinflamatorios no esteroideos tópicos y antihistamínicos/estabilizadores de los mastocitos tópicos

La inmunoterapia específica o vacunación antialérgica, junto con el tratamiento médico, alivia los síntomas. Cuando se administra a los pacientes adecuados, resulta ser un método efectivo e inocuo, siempre y cuando la apliquen alergólogos pediatras, quienes cuentan con el entrenamiento.

La desensibilización como forma de tratamiento de la alergia ocular se indica a un limitado número de pacientes cuya conjuntivitis alérgica responde a alérgenos específicamente identificados: dermatofagoides y gramináceas. Esta vacunación consiste en la administración diaria en forma tópica de dosis de extractos de alérgenos. Progresivamente, la cantidad se va incrementando hasta alcanzar la dosis de mantenimiento. El tratamiento se prolonga de dos a tres años. Se considera el único método que modifica la evolución de la enfermedad científicamente.